Mi ángel
De pie, como un estandarte espigado, ciego.
La razón turba a mi lánguido corazón - y la oquedad del tuyo -
Concluye por bofetear la roca que me sostiene.
La solidez de mi postura se
resquebraja a cada palabra que emites
- cual dragón enfurecido -
Mi cuerpo magno se esfuerza en repeler tus
injurias, no tan certeras como las dagas
frondosas de amor, que sucumben ante la osadía
de tu sensatez sin dejar ápice a tu inconciente,
delirante por ser libre, (aunque muera).
Como aliado tengo al mar y su resaca me eleva
e impulsa lo suficiente como para posarme muy
cerca a tí, tan cerca a tí como tu piel,
(reconozco tu olor punzante), siento tu floral
aliento, la espesura de tu pecho, el temblor
de tu cuerpo, tu corazón - tapiado con penas -
Tus desilusiones, mis angustias…
Me sorprende la humedad en tus ojos, en tu
rostro curtido e inocente, la misma humedad
que inunda mi alma y combustionan mis sentimientos.
Estáticos, entrelazados en un abrazo eterno, fundidos
entre el mar y el cielo, las tinieblas de mis días
desaparecerán.
Estoy vivo, soy humano y estoy contigo.
Feb 2000

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