Vuelo de una noche de otoño
Que pueril
Que inocente…
noto q el tiempo pasa y no se aprende.
Que las marcas de mi vida están aún muy claras…
Que de manera sencilla caigo en manos equivocadas…
Que la vida es corta…
Que mi corazón no se cansa…
No es sencillo,
Aparentemente lo es…
Carisma y talento para despertar ternura y pasión…
Y más asombrosa aún la forma en que el amor nos olvida…
Reemplazados por el demonio del miedo...
Tanto que no vale la pena…
¿Pero entonces?
¿De qué te quejas?
No me quejo, sólo digo, digo lo que pienso, lo que siento…
Que estoy harto.
Harto de ser quien se quede con la carga.
Harto de ser demasiado bueno.
De ser tan inocente, que hasta el viento juegue con mi mente.
De vivir el presente como si fuera para siempre.
De no ver cuando la luz ya cambió.
Ver que el verde ahora es rojo.
Y núbil entregarme a la furia de un asfalto rocoso.
De cabalgar con prisa, sin saber a donde me lleva el sendero.
Sin descubrir que el rojo ahora es negro.
Sin pensar que aquello bello es sólo un parpadeo.
Que lo que oigo yo, lo oyen ellos…
Que no soy más que uno más de los que son más, pero que ahora son menos…
Craso error, pues no lo soy…
No por belleza, pues
La belleza no es eterna…
más aún si has visto más de 15.000 amaneceres.
No pertenezco a ésta era. Veo más de lo que ven mis ojos.
Queda mucha nostalgia…
El púber deseado ya creció,
Y el corazón equivocado piensa que no avanzó…
Aún creo en la buena intención.
En la palabra expresada con afecto,
En que todo lo que me dicen es cierto.
Quizá no sea así…
Quizá sólo soy yo, que mi blandes se confunde y cae en el juego
Embriagado de ilusión (ilusa)
No te detengas.
Aliméntame.
Quiero ser mordaz y brutal, dejar atrás la piel ajada.
No dejar pasar ni un solo vidente.
Experimentar todo en mi cuerpo, en mi alma y en mi mente…
Saber lo que se siente en la embriaguez total
Dolor en mi cuerpo,
(No más en el alma)
Volar con aromas que me lleven a infinitos paraísos
Desconfiar,
Mentir,
Omitir,
Y burlar… Esa será mi verdad.
Nadie me debe respeto, ni pleitesía, menos yo a nadie…
Nadie me posee, ni yo poseo a nadie…
Nadie me obliga ni yo obligo a nadie,
Maldito carácter sanguíneo y corazón frágil…
Si mi mente fuera igual, ah, pobre de mi…
Integrarle es mi objetivo…
Curiosamente vuelvo al mismo puerto.
Mi día cero.
El mismo comienzo,
El mismo lugar al que siempre llego,
No más besos de cortesía, no los quiero,
No más palabras de afecto, pues son la mismas,
Y ya no tienen efecto.
Olvidar todo, debes… que confuso y que fácil de resolver.
Las puertas se cierran… ya no habrá luz en el aposento,
Mi mirada perdida otra vez…
Jugué con mentes y no sé perder.
Ya no más.
La culpa es mía, mía por jugar,
mía por entregar,
mía por querer amar
La culpa es mía por jugar,
y no saber olvidar.

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