My Illustration Desk

Los trazos y el tiempo se hacen uno, como resultado tengo líneas y según mi estado color, los que sólo a veces, a algunos pocos, dejo mirar. My lines, in freehand and the time becomes one, as a result, stripes, consulting my mood the color comes, and once in a while, to a few other, allow to watch.

Friday, March 25, 2005

S.F.W. (Chapter IV)

Esa misma tarde Sam me acompañó a casa, eran casi las seis, ya habíamos hablado de todo, los silencios eran cada vez más grandes, mi madre aún no llegaba y estábamos sentados en los sillones de la sala retozando, remoloneando esperando que el calor bajara.

Se había reído mucho cuando le conté lo que había ocurrido en la mañana, le encantaba estirar el chiste inventando posibles situaciones adicionales, haciendo mímicas y reproduciendo muy a su manera lo que había ocurrido.

No cabía duda que yo estaba contento, estaba feliz que Sam estuviera de vuelta, era mi mejor amigo, y no era que no lo supiera, es sólo que ahora lo apreciaba más.

Las luces de un auto iluminaron las ventanas de la sala, esa era mamá, llegaba del trabajo, ambos nos paramos al unísono y corrimos a la puerta a saludarla y darle la bienvenida, mi madre era bella, de descendencia italiana, alta, de facciones muy finas, y de voz arrulladora.

Antes que ella abriera la puerta ambos la abrimos de golpe y gritamos “sorpresa” la pobre saltó del susto y se cogió el pecho, de inmediato la abrazamos, ella sabía que habíamos sido compañeros, pareja, partners, eso que creamos cuando dos chicos nos gustamos y queremos compartirlo monógamamente, ella sabía de mí desde antes que yo saliera del high school, me quería muchísimo y yo igual o más a ella.

- ¡Sam! – exclamó – me dio la bolsa de papel que traía en la mano mecánicamente y se lanzó a sus brazos.
- si mami yo también te quiero, le dije, ahh, dijeron ambos alargando la vocal.
- Probrecito está reclamando afecto, dijeron ambos mirandose las caras.
- si dije, lanzando un snif snif al aire, se rieron y ambos me abrazaron a la vez, pasemos dijo mi madre con voz melodiosa, entramos, cerramos la puerta y Sam y mi madre se pusieron a lorear como dos señoras que no se veían hace tiempo, era como si yo me hubiera desaparecido, me encantaba ver lo bien que se llevaban, realmente se disfrutaban mutuamente.
- Ya cenaron, lanzó de golpe mi madre.
- No, dijimos los dos.
- Perfecto, completó ella, vamos a hacer una cena de bienvenida y haremos nuestro propio programa. Mi madre trabajaba para una cadena importante de televisión y en ella se trasmitían talk, reality shows, y programas relacionados al bricolaje, decoración y cocina.

- Muy bien, empezó ella, Sam tu serás el chef y Ro y yo seremos tus asistentes.
- ¿Yo? Dijo Sam en tono sorpresa sarcástica como si hubiera ganado un certamen de belleza, sobreactuando para seguirle el juego a mamá.
- Ok, bienvenidos, welcome, accueil, damas y caballeros, ladies and gentlemen, madames et messieurs, ésta noche nos deleitaremos como el exquisito plato de – echándole un ojo a la dispensa – spaghetti en salsa roja. Ambos, mi madre y yo aplaudimos como correspondía, hoy nos acompaña, continúo Sam, nuestros diestros y fieles asistentes, la Sra. Lucy y el carismático Ro. Era costumbre nuestra acortar los nombres, mi madre Luciana nos contó una vez que lo hacían sus abuelos cuando ella estaba pequeña y le quedó la costumbre, más de cariño que de mal hábito, y luego nosotros procedimos a copiarla, a Samuel y a mi nos gustaba hacerlo, adicionalmente al tono sentimental que le ponía mamá, eso sí, sólo con nombres.

Los espaguetis volaban de un lado a otro mientras hacíamos hervir agua y picábamos tomates, mi madre se divertía como nunca, tuvimos que hacer varios cortes al programa ya que en más de una ocasión estábamos atorados de risa, Sam era demasiado chistoso, mamá demasiado nerviosa y yo estaba pensando demasiado en lópez.

Atrás quedaba la cocina, medio destruida, ya estábamos en la mesa, satisfechos de comida y risa, charlábamos tomando una copa de vino tinto que abrió mi mamá, ella nos contaba cosas de su oficina cuando de pronto abrió los ojos, había recordado algo, se paro sacándose la copa de los labios.
- Me olvidé, me olvidé, me olvidé repetía mientras iba y volvía, mira Ro, me lo dieron en el trabajo, había ido por su bolso y sacado de el un sobre, el cual me lo ofrecía con una enorme sonrisa.
- ¿My tip? - Pregunté.
- Ah ah, dijo negando, era un sobre amarillo con un sello rojo a un extremo.
- ¿Por qué no lo abres y te enteras? dijo Sam. Por alguna razón me había quedado inmóvil, mi madre sabía mucho de mi, mis gustos, mis aficiones, pero tenía una corazonada y aunque en muchas ocasiones las he obviado, últimamente estaba siendo más conciente de ellas porque casi siempre, mis corazonadas era certeras.

Abrí el sobre, y dentro había un cartón escrito con letras doradas, era una invitación, “se complace en invitarlo a la exposición estrépito nocturno… López, era él, ¿cómo llegó ésta invitación a mi madre? ¿Acaso sabía lo que había ocurrido? Mientras pensaba Sam me miraba expectante, abrí la boca para hablar y mi madre dijo "me la dejó personalmente" no sé si era el vino o las hierbas de la salsa, pero de pronto la casa dio un giro de 360°.
- Excelente alcance a decir mientras me paraba a buscar un vaso con agua, Sam entendió perfectamente y le siguió el hilo a mi madre para darme tiempo, al minuto volví a la mesa.
- ¿Todo bien cariño? Me preguntó.
- Si contesté, se me atoró un tallarín en la garganta, nada más todo bien, ella rió y siguió...
- ¿Qué te parece, vamos juntos? La miré, Sam me miró y contesté.
- claro ¿por qué no?
Esa noche en silencio, en mi habitación, mientras miraba el techo, me preguntaba que diablos había hecho López, cómo hizo para que en tan poco tiempo me sintiera así, celoso de mi propia madre ¿habría razón para sentirme así?

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