S.F.W. (Chapter I)
Al abrir lo ojos noté que era ya de mañana, la mañana siguiente a nuestro primer encuentro, estaba fresco, se podía ver destellos de sol brillante a través de las persianas, las aves cantaban como si si quisieran espantarme el sueño para siempre, eso me debe haber despertado - pensé - el sol se colaba por las persianas de madera, se parecía demasiado a lo perfecto, por lo tanto no lo era, se sentía el olor a pan, tenía que vestirme, eran 8:30 y seguía metido en su cama, en realidad no quería moverme, el cuerpo no me daba, sonaron platos a la distancia, los ruidos en la cocina fueron los que me habían despertado, ya vendrá pensé, total. El sitio a mi lado aún seguía tibio, mi ropa seguía tirada dónde la había lanzado la noche anterior, un par de lámparas aún estaban prendidas, no recuerdo a qué hora me dormí, cerré mis ojos y recordé, al instante la imagenes salataron a mi mente, era como verlas en slow motion y el solo hecho de volver a pensar en lo que había ocurrido durante la noche y estar aún en la cama, hacían que algo despertara en mi y más aún en mi cuerpo, algo muy agradable y poco ocultable, se sentía bien, sin dudarlo me empecé a tocar, me moví casi al centro de la cama para tratar de oler su aroma - ese olor fresco e intenso a la vez - aún estaba ahí, no estaba, pero podía verlo en mi mente, ese olor era el mismo que sentí la primera vez que lo conocí, me revolqué un rato para que se me pegué el aroma, y mientras lo hacía me tocaba, casi revivía lo que se proyectaba en mi mente, sus besos, la presión de sus labios en mi pecho, su barba de dos días muy bien cuidada, aún me raspaba al bajar a mi vientre, sus manos en mi cadera, la sensación en mi piel de ser rozado por sus manos grandes, y ser abrazado por su brazos, que aunque suene trillado eran fuertes, el calor de su boca, la textura de sus labios tocando aquello que ahora tenía en mi mano, y lo cual agitaba con desenfreno, un estrépito en la puerta me trajo de vuelta, la empleada me traía el desayuno, estaba helada mirándome, ahí, tirado en la cama, desnudo y con el miembro en la mano, yo parecía una estatua, de esas que le pones una moneda y cambian de posición, aguantando la respiración, quieto, pero no habían monedas, ni gente, estaba calato, erecto y frente a una mujer desconocida, a pesar de lo inusual de la situación, la sangre no dejaba de fluir y mi rigidez seguía intacta.
Joven - me dijo - el Sr. me encargó que le trajera el desayuno y ésta nota, titubió, pero finalemente terminó por entrar en la habitación, yo mientras tanto me cubría con la sabana atorada en mis píes procurando hacerlo con la mayor naturalidad posible, déjalo sobre la mesa - le dije - mientras se terminaba de acercar y dejaba las cosas en la mesita de noche, y "mis cosas" volvían a su lugar.
¿A qué hora se fué? - le pregunté - temprano joven, respondío, miré el reloj y ya eran 8:45, ¿a qué le llamas temprano? repliqué, como a las 7 y 30 - me dijo - fue a buscarme a la cocina, me dijo que le preparará el desayuno y que se lo trajera a ésta hora, la nota está debajo de la taza, me dijo mientras se retiraba aún sonrojada y con indirección en su mirada.
Ni bien cerro la puerta, grite -un poco tarde- ¡para la próxima toca antes de entrar! Ya joven, dijo mientras se alejaba, la escuché irse con su paso rápido y sostenido, el café olía delicioso, el pan se veía demasiado bien, merecía romper el regimen cojudo de no comer harina en la mañana, había perdido la inspiración de puro susto, me quedé en silencio por un segundo y luego salté de la cama para coger la nota, tomé un sorbo del negro café, saqué la nota y la desdoblé, era de papel marrón y por el calor de la taza crujía al desdoblarse, escrito con letras grandes y negras decía: "La pasé muy bien anoche, espero verte pronto nuevamente" más abajo con un PD decía, si quieres puedes bañarte en la piscina, pero por favor no dejes que te gane el medio día.
Bueno pensé, no tenía nada que hacer, eran casi las nueve, ya se había ido, no quedaba duda de eso, el sol ya estaba brillando radiante, no me antojaba masturbarme, tenía piscina hasta el medio día y había conocido a López, era lo que las chicas llamaban un buen partido, pero para mi, definitivamente era algo más que eso.

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