El hijo del sueño
Un día entró en el lugar de trabajo del médico y le vio mientras auscultaba la espalda de su padre y contaba los latidos del corazón tomándole el pulso.
- ¿Qué haces? – le preguntó
- Controlo los latidos del corazón de tu padre.
- ¿Y qué mueve el corazón?
- La energía vital
- ¿Y dónde está la energía vital?
Nicómaco miró al niño a los ojos y leyó en ellos una avidez insaciable de saber, una intensidad maravillosa de sentimientos. Le rozó la cabeza en una caricia mientras Filipo miraba atento y fascinado.
- Eso nadie lo sabe – Dijo.
…A veces el minero, al oír ruido de pasos o voces que se aproximaban, alzaba el rostro para mirar y Alejandro descubría máscaras desfiguradas por la fatiga, las enfermedades y el horror de vivir.
Más adelante, al fondo de uno aquellos pozos, vieron un cadáver. – Muchos se suicidan – explicó el vigilante -. Se lanzan sobre el pico o se traspasan con el cincel.
Filipo se volvió para observar a Alejandro. Estaba mudo y en apariencia impasible, pero sobre sus ojos había caído una mortal oscuridad.
Salieron por la parte opuesta del monte a través de un estrecho agujero y encontraron los caballos y la escolta esperándoles.
Alejandro miró a su padre.
- ¿Cuál fue su delito?- Preguntó.
Su rostro estaba pálido como la cera.
- Ninguno – repuso el rey-. Salvo haber nacido.
…Alejandro entró con paso ligero.
-¿Qué estás leyendo, mamá?
Olimpia levantó la cabeza.
- A Safo – repuso -. Sus versos son maravillosos y sus sentimientos de soledad están tan próximos a los míos…
Se acercó a la ventana mientras contemplaba el cielo estrellado y repitió con voz vibrante y melancólica los versos que había leído:
La noche está a la mitad de su curso.
Ya se ha puesto la luna.
Y las Pléyades; mediada es
La noche, pasa la hora,
Y yo duermo sola.*
Alejandro se acercó y vio por un momento, a la incierta luz de la luna, temblar una lagrima en las pestañas de su madre y luego rodar lentamente, regándole la pálida mejilla.
*Fragmento 168b Voigt
-No temo a la muerte mamá. El poder y la gloria de un rey se justifican sólo si está dispuesto a dar su vida llegado el momento. -Lo sé. Pero yo tiemblo aún por lo sucedido. Te ruego que refrenes tu audacia, que no te expongas inútilmente. Aún eres un muchacho, debes crecer, fortalecer tus miembros.
Alejandro se la quedo mirando fijamente y con firmeza.
- Tengo que ir al encuentro de mi destino y mi carrera ha comenzado ya. Esto lo sé de cierto. Lo que no sé es adónde me conducirá y dónde acabará madre.
-Eso nadie lo sabe, hijo- observó la reina, con voz trémula- .
El destino es un dios con el rostro cubierto por un velo negro.
… ¿No puedes comprenderlo? ¿No puedes tratar de comprenderlo? ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? Si alguien te hubiera tratado en público como un bastardo, ¿acaso no habrías defendido tu honor y el de tu madre? ¿No es lo que siempre le has enseñado a tu hijo? Y ahora que se te asemeja, y ahora que se comporta como siempre has querido, le rechazas. ¡Querías un Aquiles! – Continuó diciendo Cleopatra levantando el rostro bañado en lágrimas-. Querías un Aquiles y ahí lo tienes ¡La ira de Alejandro es la ira de Aquiles, papá!
- ¡Pues bien, si la suya es la ira de Aquiles, la mía es la ira de Zeus!
- Pero él te quiere, te quiere y sufre, me consta – sollozó Cleopatra dejándose
caer al suelo.
Filipo la miró un momento en silencio, apretando los labios.
Luego se volvió para irse.
- Prepárate- Dijo delante de la puerta-. El casamiento se celebrará dentro de seis meses.
Y salió.
Eumenes le vio entrar en su despacho con rostro sombrío, pero fingió que no pasaba nada y siguió corredor adelante con los brazos repletos de rollos.
Luego, cuando se cerró la puerta, volvió sobre sus pasos y aplicó el oído. El rey estaba llorando.
… Alejandro de regreso quiso visitar Delfos y se quedó fascinado y estupefacto ante las maravillas de la ciudad sagrada. Se detuvo delante del frontón del grandioso santuario de Apolo y contempló las palabras esculpidas en letras de oro: “Conócete a ti mismo”
- ¿Qué siginifica en tu opinión?- Le preguntó Crátero, que no se había planteado jamás problemas de naturaleza filosófica.
- Es evidente – repuso Alejandro-. Conocerse a uno mismo es la tarea más
difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que los rodea.
…Alejandro se dejó caer del caballo y se arrastró hacía su tienda. Tenía los oídos llenos de gritos desgarradores, de invocaciones y lamentos, las manos sucias de sangre.
Rechazó la comida y el agua, se despojó de las armas y se echó sobre su yacija en medio de espantosas convulsiones. Le parecía que había perdido el control de sus músculos y de sus sentidos: pesadillas y alucinaciones desfilaban ante sus ojos y en su alma semejantes a una tempestad que todo lo arrasa, a un soplo devastador que arrancaba todo pensamiento de su mente apenas éste empezaba a tomar forma.
El dolor y la desesperación de toda una ciudad griega extirpada de sus raíces le pesaban en el espíritu como una piedra y la opresión se volvió tan fuerte que estalló en un grito casi bestial de delirio y angustia. Nadie lo advirtió entre los muchos otros gritos que herían aquella noche maldita, recorrida por sombras ebrias, de espectros sanguinolientos.
-Fragmentos-
Aléxandros
EL HIJO DEL SUEÑO
Valerio Massimo Manfredi

1 Comments:
Uno de los mejores libros que he leído hasta el momento.
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