My Illustration Desk

Los trazos y el tiempo se hacen uno, como resultado tengo líneas y según mi estado color, los que sólo a veces, a algunos pocos, dejo mirar. My lines, in freehand and the time becomes one, as a result, stripes, consulting my mood the color comes, and once in a while, to a few other, allow to watch.

Saturday, June 04, 2005

S.F.W. (Chapter V)

Todo estaba oscuro. Se oía el rechinar de las patas de los grillos y un profundo silencio detrás de ese sonido. Di un par de pasos y ya se sentía la humedad, el sereno. Yo andaba en shorts cortos de casa y descalzo por la avenida. Hacía calor. No había nadie, sin embargo seguía caminando. Mientras avanzada a lo lejos se empezaba a oír una voz; era una voz familiar; más de curiosidad que de ganas seguí avanzando para descubrir quién era. Al llegar a la esquina del block me di cuenta que no había nadie cerca. Miré a ambos lados y en vez de cruzar a la otra acera, decidí voltear y dar marcha atrás. Al girar me di con la espalda de alguien. Reconocí el cabello entrecano, era López. Estaba quieto, con la cabeza medio inclinada mirando el piso, traía puesto un traje azul navy, parecía como ido, le hablé y empezó a caminar. Al no oír respuesta fui tras de él, él avanzaba mucho más rápido, por más que me esforzaba no lo alcanzaba, parecía que un paso de él eran tres míos, me frustraba, empezaba ya a sudar y a angustiarme al no alcanzarlo, cada vez había más distancia entre nosotros, peor aún al hablarle sentí que mi voz se ahogaba, que no salía de mi boca, empecé a correr, pero él ya estaba muy lejos, corrí mucho inútilmente, agotado me detuve, mi cuerpo estaba empapado en sudor, respiraba corto y muy rápido, él se detuvo finalmente giró hacía mi, me sonrió y retomó su camino. ¡Espera! – grité con todas mis fuerzas- una vez más no me oyó. Todo estaba oscuro, se oía el rechinar de las patas de los grillos, aún estaba sudando, estaba tendido en mi cama, con las piernas atoradas en las sabanas, y la boca seca, me quedé mirando el techo un rato, fue tan real, quería entenderlo, por qué no pude alcanzarle, seguía mirando el techo, inmóvil, en el techo tenía constelaciones hechas con estrellas brillantes de diferentes tamaños, se escuchaba el sonar del reloj, aún tenía la imagen en mi mente, ¿por qué no se dejó alcanzar? Me coloqué de costado en posición fetal, aún echado en la cama mientras me desataba los pies de las sabanas y abrazaba mi segunda almohada, miré la ventana y me levanté con cadencia, estaba como agotado, necesitaba buscar un poco de agua, busqué mis slaps y me dispuse a ir a la cocina, al bajar las escaleras me di cuenta que el bolso de mamá seguía en la sala, sentía mucha curiosidad, quería saber más acerca de cuánto se conocían ella y López, avance hacía la cocina, tome un vaso y una jarra de vidrio, abrí el grifo y llené la jarra con agua ¿se conocerán desde hace tiempo? (Me preguntaba) Nuevamente salí a la sala sirviéndome un poco de agua mientras avanzaba tratando de ya no pensar en nada, imposible por cierto, tome un sorbo y vi nuevamente el sillón, no aguantaba, quería lanzarme al bolso y revisarlo todo, jamás había hecho algo así, aunque debo confesar haber tomado dinero de la mesa de noche de mi madre alguna que otra vez, dejé la jarra en la mesa junto con el vaso y me abalancé hacía donde estaba el bolso, y donde yo pensaba encontraría respuestas a mis angustias.
- ¿Rodrigo? ¿Qué haces hijo? ¿No puedes dormir? Con mucha naturalidad me dejé caer en el sillón y cojí el control remoto, encendí la tele.
- No, creo que los tallarines siguen dando vueltas en mi panza.- respondí sin mucho ánimo.
- Ay Hijo, dijo mamá con voz muy suave mientras bajaba y se sentaba a mi lado ¿Sería apropiado que le diga algo? (pensaba) vergüenza no tenía, no había hecho nada que ella no supiera que yo ya hubiera hecho, lo terrible para mi era pensar que ambos estuviéramos saliendo con la misma persona, peor aún estar "interesados" en la misma persona, no podría manejarlo, por varias razones, la primera, hacía tiempo que ella no salía con alguien y si fuera ese el caso, definitivamente sucedía porque le interesaba aquella persona, la segunda, me sentiría tremendamente incomodo verme atraído de la misma forma que ella hacía la misma persona, la tercera y más importante no sería justo para ninguno de los dos, además no estaba seguro si López sabría quien era yo y cuál era mi parentesco con ella.- Ro, estás como ido, hijo, ¿todo bien, de verdad? Como no responder con sinceridad a un canto tan suave, y melódico como era su voz.
- Si ma, todo bien (mentí)
- Que bueno hijo, yo ando medio nerviosa – dijo volteando a mirar la tele
- ¿Ah si? Y ¿por qué? Mi madre hizo un silencio, tomó un respiro y volteo a mirarme.
- Hijo, he conocido a alguien. Mi pequeño corazón se estrujó, sentí que la cara me empezaba a arder, respiré profundo para no dejar notar lo afectado que estaba, era evidente de quién estábamos hablando.
- ¿Ah si? ¿Y podemos saber de quién nos estamos enamorando? - Le dije, mientras le hacía una cosquilla en su vientre y regalándole una sonrisa.
- Ro, te quiero mucho ¿lo sabes no?
- Si madre, claro que lo sé.
- Antes que nada quiero que sepas que nadie te reemplazará nunca, tú siempre serás el único hombre en mi vida. Desde que mi padre nos dejó cuando yo tenía 3 años, mi madre siempre se preocupó en demasía por mi, se esforzaba tremendamente para que yo no sintiese su ausencia, aunque no hacía falta, desde que tuve conciencia que mi padre no volvería jamás, asumí que ella sería todo para mí, y afecto jamás me faltó.
- Gracias ma, me intrigas, tu sabes como soy, vamos al grano, dime.
- Ok. tomó aire y dijo: Es López, el pintor, ¿lo ubicas? Toda la sangre que tenía acumulada en la cara se bajó de golpe a los pies, guardaba la tonta esperanza que me dijera, el gerente de la compañía, el lechero, el cartero, quien sea, menos él, menos López.
- Vaya sorpresa, mamá. Solté mientras me concentraba para no dejar de mirarla. Y claro que lo ubico (acoté)
- Bueno, hace tiempo que no me ilusionaba, pero ahora es diferente, es tan cumplido, tierno, amable, inteligente y tan, no sé tan… Sabía a lo que se refería, López tenía algo, magia, un encanto que lo hacía muy especial, el tono de su voz, la forma de hablar (aunque a veces parecía tener una papa caliente en la boca) Su sonrisa, no por nada yo estaba como estaba y por lo que me trataba de decir mi madre, yo no era el único que lo había notado.
- Debe ser lindo estar enamorado (le dije)
- Si, pero esto aún no es amor, ya soy grande, me he ilusionado y me gustaría que fuera algo bonito, pero las cosas no suceden porque se desean sino porque tienen que ocurrir.
- Entiendo, le dije, Ilusión. Hice un pequeño silencio y continué. Yo también conocí a alguien (tratando de no darle mucho peso)
- ¿Si? dijo, volteando hacía mí con una enorme sonrisa. ¿Quién, dime?
- No ma. No es nadie (respondí) Es más, no es nada serio, aparentemente.
- Bueno, uno nunca sabe (respondió con aire cómplice)
- Así es, uno nunca sabe, y menos aún de quien se va a enamorar.
- Bueno Ro, toma las cosas con calma, sólo el tiempo nos dará lo que nos toca recibir si es nuestro momento de recibirlo. Me voy a la cama, quiero dormir un poco más antes de ir a trabajar.
- Ok, yo subo enseguida (respondí) Se acercó, me dio un beso en la frente y se fue dejando su perfume como halo en su camino de subida. Mi madre siempre tenía palabras bellas para mi, aunque a veces su belleza era cruel por la sinceridad con la que me decía las cosas, pero era a lo que estaba acostumbrado y lo que yo siempre hacía con entereza cada vez que me daban la oportunidad de hacerlo, ya sea a ella o alguien que quisiera oír mi opinión. La televisión seguía encendida, no oía nada, el bolso estaba entregado a mi, pero ya no me interesaba, ya lo sabía todo. El sueño volvía a mi mente, su avance rápido y mi lento caminar. Tenía que olvidarme de él. No era correcto ni sano para mí. Me levanté del sillón, apagué la tele, lancé el control al sofá y volvieron los grillos. Tomé la jarra con el vaso y subí a mi habitación, dejé la jarra y el vaso sobre mi pequeño librero junto a la cama y me tumbé en ella. Abracé mi almohada y mirando a la ventana. El alba. Me dormí pensando en el abrazo tierno y fuerte de López.    

Monday, May 30, 2005

Love From a Distance

When I see your smile
My pain goes away
My heart’s filled with joy
The rest of the day
When you speak to me
I dont know what to say
My mind all goes blank
All I can get out is "Hey"
To hang out with you
Would be my heart’s desire
It would light up my spirits
Like gas on a fire
But I can’t show my love
Can’t show you the truth
Can’t explain how I’ve felt
Ever since my youth
Cuz you love another
That I see clearly
Another cares for you
Like I do, so dearly
So I sit and wait
To see you again
I wait just to hear
How your day’s been
I’d love to tell you
That I’ll admit
But a simple conversation
Is as close as I get.
Author: Jordan Weidenhaft

Monday, May 23, 2005

Serpiente con tacones

¡Déjame!
Prefiero el sexo duro
al desamor de pastel
y a la sonrisa falsa que me sueles vender
delante de la gente en fiestas de ocasión

¡Vete ya!
No soy la marioneta que quieres controlar
y por nada del mundo tu me vas a amargar
ni hacerme primo hermano de la depresión

Cuéntame, ¿cómo te va en la vida amando por interés?
sacándole al mas pobre un traje de cacharel
como ese fulanito de televisión
chupando cámara... que excitación
nene que pena me das...

Por mi se te pasó el arroz
amor, cariño, corazón
principe malcriado te has pasado de list@
date media vuelta y sal fuera de mi vist@
anda ve con dios.

Por mi se te paso el arroz
amor, serpiente con tacón
bombón envenenado con escote a la vista
date media vuelta y sal fuera de mi vista
anda ve con dios.

¡Lárgate!
Prefiero estar a solas que impotente a tus pies
no pienso arrodillarme a tu avaricia, tu sed
ni a los putres desfiles de la frustración
¡vete ya!
Ponte tu disfraz y vete a cocardear
que a más de un gilipollas le podés demostrar
que tu eres el más golfo de la promoción
chupando cámara que excitación
nene que pena me das…

Adapt. Lorca.

Saturday, May 21, 2005

Sigh...

Noche profunda - verano
escarchada en estrellas
mi cuerpo tendido, piel limpia
mil besos no nos bastan
mil abrazos nos faltan.

Aún no es tiempo,
Me sobran ganas
Se nota el deseo
Nuestras aguas se mezclan.

Compartimos sabores
Inhalamos olores
Pasión embravecida
Refugios de éxtasis.

Suaves toques de alfombra de lino
Carruajes intensos
invaden mi ser.
Ásperos roces
placer incontrolable
Comisura sedienta
Noche violenta
gritos ahogados...
(se han amado)
Son felices
y nadie
lo ha notado

Wednesday, May 18, 2005

El hijo del sueño

Un día entró en el lugar de trabajo del médico y le vio mientras auscultaba la espalda de su padre y contaba los latidos del corazón tomándole el pulso.
- ¿Qué haces? – le preguntó
- Controlo los latidos del corazón de tu padre.
- ¿Y qué mueve el corazón?
- La energía vital
- ¿Y dónde está la energía vital?
Nicómaco miró al niño a los ojos y leyó en ellos una avidez insaciable de saber, una intensidad maravillosa de sentimientos. Le rozó la cabeza en una caricia mientras Filipo miraba atento y fascinado.
- Eso nadie lo sabe – Dijo.


…A veces el minero, al oír ruido de pasos o voces que se aproximaban, alzaba el rostro para mirar y Alejandro descubría máscaras desfiguradas por la fatiga, las enfermedades y el horror de vivir.
Más adelante, al fondo de uno aquellos pozos, vieron un cadáver. – Muchos se suicidan – explicó el vigilante -. Se lanzan sobre el pico o se traspasan con el cincel.
Filipo se volvió para observar a Alejandro. Estaba mudo y en apariencia impasible, pero sobre sus ojos había caído una mortal oscuridad.
Salieron por la parte opuesta del monte a través de un estrecho agujero y encontraron los caballos y la escolta esperándoles.
Alejandro miró a su padre.
- ¿Cuál fue su delito?- Preguntó.
Su rostro estaba pálido como la cera.
- Ninguno – repuso el rey-. Salvo haber nacido.



…Alejandro entró con paso ligero.
-¿Qué estás leyendo, mamá?
Olimpia levantó la cabeza.
- A Safo – repuso -. Sus versos son maravillosos y sus sentimientos de soledad están tan próximos a los míos…
Se acercó a la ventana mientras contemplaba el cielo estrellado y repitió con voz vibrante y melancólica los versos que había leído:
La noche está a la mitad de su curso.
Ya se ha puesto la luna.
Y las Pléyades; mediada es
La noche, pasa la hora,
Y yo duermo sola.*
Alejandro se acercó y vio por un momento, a la incierta luz de la luna, temblar una lagrima en las pestañas de su madre y luego rodar lentamente, regándole la pálida mejilla.

*Fragmento 168b Voigt


-No temo a la muerte mamá. El poder y la gloria de un rey se justifican sólo si está dispuesto a dar su vida llegado el momento. -Lo sé. Pero yo tiemblo aún por lo sucedido. Te ruego que refrenes tu audacia, que no te expongas inútilmente. Aún eres un muchacho, debes crecer, fortalecer tus miembros.
Alejandro se la quedo mirando fijamente y con firmeza.
- Tengo que ir al encuentro de mi destino y mi carrera ha comenzado ya. Esto lo sé de cierto. Lo que no sé es adónde me conducirá y dónde acabará madre.
-Eso nadie lo sabe, hijo- observó la reina, con voz trémula- .
El destino es un dios con el rostro cubierto por un velo negro.



… ¿No puedes comprenderlo? ¿No puedes tratar de comprenderlo? ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? Si alguien te hubiera tratado en público como un bastardo, ¿acaso no habrías defendido tu honor y el de tu madre? ¿No es lo que siempre le has enseñado a tu hijo? Y ahora que se te asemeja, y ahora que se comporta como siempre has querido, le rechazas. ¡Querías un Aquiles! – Continuó diciendo Cleopatra levantando el rostro bañado en lágrimas-. Querías un Aquiles y ahí lo tienes ¡La ira de Alejandro es la ira de Aquiles, papá!
- ¡Pues bien, si la suya es la ira de Aquiles, la mía es la ira de Zeus!
- Pero él te quiere, te quiere y sufre, me consta – sollozó Cleopatra dejándose
caer al suelo.
Filipo la miró un momento en silencio, apretando los labios.
Luego se volvió para irse.
- Prepárate- Dijo delante de la puerta-. El casamiento se celebrará dentro de seis meses.
Y salió.
Eumenes le vio entrar en su despacho con rostro sombrío, pero fingió que no pasaba nada y siguió corredor adelante con los brazos repletos de rollos.
Luego, cuando se cerró la puerta, volvió sobre sus pasos y aplicó el oído. El rey estaba llorando.



… Alejandro de regreso quiso visitar Delfos y se quedó fascinado y estupefacto ante las maravillas de la ciudad sagrada. Se detuvo delante del frontón del grandioso santuario de Apolo y contempló las palabras esculpidas en letras de oro: “Conócete a ti mismo”
- ¿Qué siginifica en tu opinión?- Le preguntó Crátero, que no se había planteado jamás problemas de naturaleza filosófica.
- Es evidente – repuso Alejandro-. Conocerse a uno mismo es la tarea más
difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que los rodea.


…Alejandro se dejó caer del caballo y se arrastró hacía su tienda. Tenía los oídos llenos de gritos desgarradores, de invocaciones y lamentos, las manos sucias de sangre.
Rechazó la comida y el agua, se despojó de las armas y se echó sobre su yacija en medio de espantosas convulsiones. Le parecía que había perdido el control de sus músculos y de sus sentidos: pesadillas y alucinaciones desfilaban ante sus ojos y en su alma semejantes a una tempestad que todo lo arrasa, a un soplo devastador que arrancaba todo pensamiento de su mente apenas éste empezaba a tomar forma.
El dolor y la desesperación de toda una ciudad griega extirpada de sus raíces le pesaban en el espíritu como una piedra y la opresión se volvió tan fuerte que estalló en un grito casi bestial de delirio y angustia. Nadie lo advirtió entre los muchos otros gritos que herían aquella noche maldita, recorrida por sombras ebrias, de espectros sanguinolientos.


-Fragmentos-
Aléxandros
EL HIJO DEL SUEÑO
Valerio Massimo Manfredi

Monday, May 16, 2005

Sereno

Distante fluye mi sentimiento como fuente otoñal,
Soy tuyo.
Riose de mi – vil juguetón – Hiriente como sólo lo es vivir en constante agonía.
El frío del agua punzante dañó mi piel,
tal y como lo hizo esa malvada caricia que tanto extraño,
revoloteo húmedo que apenas recuerdo.

No hay nada peor que el sabor a traición…
Odio y amo aquel vino dulce que adormeció todo en mí,
conducto de pasión y lujuria
ingenuo encuentro que detonó en una incansable cabalgata
hasta el amanecer.

Dic 1999

Mi ángel

De pie, como un estandarte espigado, ciego.
La razón turba a mi lánguido corazón - y la oquedad del tuyo -
Concluye por bofetear la roca que me sostiene.

La solidez de mi postura se
resquebraja a cada palabra que emites
- cual dragón enfurecido -
Mi cuerpo magno se esfuerza en repeler tus
injurias, no tan certeras como las dagas
frondosas de amor, que sucumben ante la osadía
de tu sensatez sin dejar ápice a tu inconciente,
delirante por ser libre, (aunque muera).

Como aliado tengo al mar y su resaca me eleva
e impulsa lo suficiente como para posarme muy
cerca a tí, tan cerca a tí como tu piel,
(reconozco tu olor punzante), siento tu floral
aliento, la espesura de tu pecho, el temblor
de tu cuerpo, tu corazón - tapiado con penas -
Tus desilusiones, mis angustias…
Me sorprende la humedad en tus ojos, en tu
rostro curtido e inocente, la misma humedad
que inunda mi alma y combustionan mis sentimientos.
Estáticos, entrelazados en un abrazo eterno, fundidos
entre el mar y el cielo, las tinieblas de mis días
desaparecerán.
Estoy vivo, soy humano y estoy contigo.

Feb 2000

Sunday, May 15, 2005

Noche de Amor Insomne

Noche arriba los dos con luna llena, yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las penas mías momentos y palomas en cadenas.
Noche abajo los dos.
Cristal de pena, llorabas tú por hondas lejanías sobre tu débil corazón de arena.
La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado de una sangre sin fin que se derrama.
Y el sol entró por el balcón cerrado y el coral de la vida abrió su rama sobre mi corazón amortajado.


De: Sonetos del amor oscuro.

Federico Garcia Lorca